Mostrando entradas con la etiqueta Raids. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raids. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de febrero de 2009

Actualizando el Tikka Xp

Un día, buscando en la red de redes algo de info del nuevo modelo del Myo Xp Belt de Petzl, di con un foro que aunque en principio no tenía mucho que ver directamente con la montaña, me iba a servir para hacerle una ñapa realmente ingeniosa a mi Tikka Xp.

En este foro, un usuario llamado "msxtr" mostraba con todo lujo de detalles y fotografías, como
actualizar un Myo Xp cambiándole el led que lleva de serie por uno más eficiente. Nada más fácil: con una simple llave Torx del número 6 (también útil para destripar los Nokia), un soldador y un Led de estrella, frontal mejorado al canto.



Demasiado bonito para ser verdad, pero lo era. Me leí todas las páginas de ese hilo y otras en las que "msxtr" mostraba cómo fabricarse focos para la bici, ampliaciones para frontales, etc. etc. y la verdad es que este forero controla bastante del tema (por lo menos más que yo). Todavía no tenía muy decidido trastear con mi Tikka por miedo a estropearlo, pero me lo estaba planteando muy seriamente.

Casualidades del destino, mientras buscaba todo tipo de información sobre Leds, dónde comprarlos y demás, me encontré con un viejo amigo Ingeniero Técnico Industrial (un saludo desde aquí) muy aficionado a la robótica y la electrónica. Le pregunté sobre tiendas para comprar Leds y me dijo que él tenía justo el que yo andaba buscando, así que si quería, me lo actualizaba en un momento. Fui a su casa con mi Tikka, entré en su "laboratorio" y empezamos a hacer todo tipo de pruebas de consumo, eficiencia y demás con uno y otro Led. Llegamos a una serie de conclusiones muy interesantes:
  1. El consumo del Led es el mismo independientemente del Led: Esto se debe a que es el circuito interno del Tikka el que le administra la energía, lo que le proporciona al frontal sus tres niveles de iluminación, el boost y el modo intermitente. Así que no hay que preocuparse porque el nuevo Led gaste las pilas a las pocas horas de estar encendido.

  2. Efectivamente, el nuevo Led iluminaba más: No sabíamos exactamente cuánto porque no teníamos ningún instrumento para medirlo, pero a simple vista se veía una mejora en cuanto a la iluminación, aplicando en ambos Leds la misma corriente. Si alguien tiene un medidor de intensidad lumínica y le apetece pasar la tarde, ya sabe dónde encontrarme.

  3. Si el nuevo Led es capaz de iluminar más sin quemarse debido al calor, entonces a bajo consumo (83 mA del modo Boost) no habría peligro de que se quemara puesto que trabajaría "sobrado".

Sin embargo, incluso después de haber mejorado el frontal no estaba a gusto del todo porque no sabía exactamente qué Led le había puesto al frontal, por lo que a lo mejor podía incluso mejorarlo más. Investigando un poco, encontré las características de los Leds que me interesaban, el Luxeon (el que trae el Tikka) el Seoul P4 (el del actual Myo Xp) y el Cree Q5 (el que luego le puse al frontal). Además de las medidas, tipo de luz que dan y demás, daban un valor que hizo que me decantase por el Cree Q5: la intensidad lumínica con un consumo de 350 mA. Los valores son los siguientes:
  • Luxeon: 45 lm a 350 mA, con un espesor total de 7,5 mm (1,6 mm de estrella).

  • Seoul P4: 100 lm a 350 mA, con un espesor total de 6,78 mm (1,7 mm de estrella).

  • Cree Q5: 114 lm a 350 mA, con un espesor total de 6,1 mm (1,7 mm de estrella).

Lógico, puesto que a mayor letra del abecedario después del nombre del Led , mejor rendimiento, por lo tanto más iluminación con el mismo consumo. Si alguien está interesado en las hojas de especificaciones técnicas, que me las pida y se las mando.

Así que me decidí a encargar el Cree Q5 (ya van por el Cree R2), que tenía un precio de 6,36 $ en
Deal Extreme, una página que se encargaría de servirme el componente sin gastos de envío ni nada, un lujazo. Lógicamente, me parecía imposible que me sirvieran un único Led sin ningún tipo de recargo, aduana o coste indirecto, pero así fue: a los quince días me llegó el paquete con el Led en perfectas condiciones. El próximo Led que pille, desde luego será en esa web.


Abrí el Tikka por segunda vez, retiré el Led que tenía y monté mi nuevo Cree Q5. El proceso de montar el Led ya viene bastante bien documentado en el enlace de foromtb, pero como el frontal que muestran es el Myo Xp, os muestro una foto del mío en la que se aprecia una especie de pasta blanca adherida a la parte posterior del Led. Esta silicona es muy importante recogerla del Led antiguo y ponerla en el nuevo, porque es termodifusora y sirve para disipar el calor que genera el Led transmitiéndolo por el alambre que se ve en la imagen.


Al encenderlo todavía me esperaba otra sorpresa. El nuevo Led es un poco más plano (1,4 mm) que el Luxeon, lo que hace que la lente que protege al Led disperse el haz de una manera extraña produciendo un efecto parecido al que se da en las linternas con bombillas estándar. Lo bueno es que el nuevo haz es bastante más ancho que el haz puntual que ofrece el Tikka, lo que da una muy buena amplitud en distancia media de 4-5 metros de distancia. Esta amplitud es muy aconsejable para correr por la noche, siempre por sitios no excesivamente técnicos, claro, puesto que aún con el cambio de Led el Tikka no es un Ultra ni por asomo. Lo malo es que la lente no es lisa, sino que va escalonada por dentro, lo que produce una zona brillante rodeada de otras menos brillantes concéntricas, lo que hace que el Led pierda eficiencia. Tendría que buscarle una lente que mantenga el ancho de haz eliminando dichas zonas, pero no va a ser nada fácil. Me gustaría colgar alguna foto con el haz, pero como soy un tanto zote, tendré que esperar hasta dar con una pared lisa y las condiciones de luz adecuadas. De momento, os dejo con ésta, que muestra un haz de 1,3 m de diámetro a 2 m de distancia a la pared.


Aunque ya llevo cerca de un año con el Cree Q5, ahora tengo también el Myo Xp Belt (del que ya escribiré algo), por lo que ya apenas utilizo el Tikka para salir a correr. Así que me estoy planteando la posibilidad de comprar un Cree R2 y un Seoul P4 para hacer diferentes pruebas con el Tikka hasta que encuentre el equilibrio entre potencia y tipo de haz, ya que me parece que dar con la lente adecuada me va a resultar demasiado complicado. Todo esto siempre y cuando localice la silicona termodifusora a un precio asequible, porque con tanto cambio de Led, al final voy a dejar el frontal sin nada y se me va a "tostar"... ya os contaré las nuevas pruebas.

NOTA: me gustaría "dedicarle" esta entrada al compañero que me animó a escribirla, volviendo de noche a la furgo tras una jornada más que complicada. Me hizo gracia la frase que utilizó para describir el frontal: "Niño, vaya pedazo foco que gastas, ¿Qué modelo es?". Sobre todo después del día que llevábamos...

jueves, 30 de octubre de 2008

Porta Bidones Para Mochila

En carreras de larga duración una correcta hidratación es fundamental. Siempre he utilizado el camelbak porque me parece el sistema más rápido y cómo para beber, pero tiene un par de inconvenientes que me han empujado a probar otros sistemas. El primer inconveniente y el más evidente es que no sabes a ciencia cierta la cantidad de agua que te queda. Puedes estimarlo más o menos, pero os aseguro que te puedes llevar una sorpresa muy desagradable si se te acaba el agua a mitad de carrera. El segundo inconveniente es simplemente una cuestión de comodidad a la hora de llenarlo por ejemplo en un arroyo: tienes que quitarte la mochila, sacar el camel, llenarlo con cuidado de no mojar la mochila porque sacar también el tubo es un rollo y volver a meterlo todo en su sitio porque si llevas una mochila justa de espacio (algo muy común) luego tienes que volver a encajar todo el equipo.

En una carrera probé un sistema híbrido de camel (con agua) y bidón (con isostar) con muy buenos resultados. La idea era beber del camel hasta que se me agotara y aguantar el bidón como reserva extra y funcionó a la perfección porque no tenía donde repostar agua.
En la siguiente carrera donde probé el sistema la cosa era diferente: era de más duración y había que estar repostando constantemente. Por lo tanto tuve que variar un poco la logística llevando el bidón siempre lleno para saber cuánto agua tenía y rellenarlo sin problemas y aparte el camel con medio litro “por si acaso” que rellenaba cuando la parada era también para sacar algo de la mochila, comer algo o reponer fuerzas.
Lo malo del bidón es tenía que llevarlo en una redecilla en el lateral de la mochila y era un tostón sacarlo cada vez que quería beber, sobre todo cuando el terreno era algo técnico. Una posible solución utilizada por la gente es un porta bidón de esos que se acoplan en el tirante de la mochila como el de la marca raidlight.
El problema es que son 20 €, así que había que encontrar un sistema más barato… y ligero.

El sistema es de lo más sencillo de fabricar ya que sólo consta de dos tiras de velcro con una anilla de plástico a modo de cierre.
He de reconocer que yo ya tenía las tiras hechas, pero vamos, con una máquina de coser no creo que se tarden más de 5 minutos en preparar todo. Mis tiras miden 35 cm de largo por 1,5 de ancho (para que pase por el tirante de las mochilas Salomon) con una hebilla de plástico de esas cuadradas que seguro que se pueden encontrar en mercerías, el Decathlon o tiendas de montaña. La parte de velcro que no pincha mide 28 cm, va cosida a la que si pincha (de 7 cm) y a la anilla como se ve en la foto, vamos, no tiene pérdida.

Como el bidón que voy a utilizar tiene una hendidura cerca de la boca, no creo que se resbale de las cintas y se caiga, pero de todas maneras yo le puse un poco de silicona haciendo una especie de zig-zag por si acaso.
Para colocar el porta bidones en la mochila aproveché la trabilla que llevan las mochilas Salomon en el tirante para pasar la cinta superior (espero que aguante el trajín), la inferior queda suelta y depende de la altura del bidón.
Me preocupa un poco el balanceo lateral que pueda tener el bidón en carrera, pero creo que los demás porta bidones tienen el mismo problema, ya veremos con las pruebas.
La verdad es que no me he parado a pesar el porta bidones porque realmente el peso que tiene es irrisorio, debe rondar los 5 gr cada cinta como mucho…
Ahora sólo me queda acoplar una boquilla de camel al bidón para no tener ni que sacarlo para beber, aunque he leído por la red que da la sensación de que se te van a meter en un ojo. Tendré que probar ambos bidones para ver cual me convence más antes de la siguiente carrera.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Titan Kettle de MSR

Elegir un buen cazo para cocinar en montaña o en carreras de varios días es una elección mucho más compleja de lo que parece a simple vista cuando quieres exigir a tu equipo el máximo rendimiento con el mínimo peso. En el mercado existen básicamente tres materiales con los que se fabrican estos elementos: el aluminio, el acero y el titanio. Este último es un elemento químico de color gris plata de propiedades mecánicas muy parecidas al acero pero mucho más ligero que éste, gracias a lo cual se pueden fabricar cazos con unas paredes mucho más finas que las de los cazos de aluminio (los más utilizados) manteniendo la misma resistencia y sin embargo aligerando bastante el peso final.


El Titan Kettle de MSR es un cazo de titanio con un diseño austero que le otorga un peso total (cazo + tapa) de 118 gr (pesados) mientras que un cazo de aluminio de similares prestaciones como el mío de Ferrino pesa 169 grs. Lo malo del titanio es su precio: mientras que el cazo de aluminio cuesta unos 24 €, el de titanio ronda los 52 € y es que la calidad se paga. ¿Merece la pena pagar 28 € más para ahorrar 50 gr de peso? Pues depende de la actividad que vayamos a realizar y de la posibilidad de ahorrar ese peso en otros elementos menos costosos. Hay que tener en cuenta que 50 gr es lo que pesa el alcohol necesario para cocinar un sobre de pasta, por lo que cambiar de cazo nos permite comer un día más sin incrementar el peso…

El cazo tiene unas medidas de 9 cm de alto por 11,5 de diámetro, lo que le da una capacidad de 0,85 l, más que suficiente para un sobre de pasta o una sopa. Estas dimensiones están pensadas para llevar una bombona de gas de tamaño medio dentro de él, lo que nos ahorra ese espacio en la mochila. Lo malo es que el hornillo tiene que ir a parte porque no cabe dentro del cazo a no ser que lleves el tamaño pequeño de bombona, tamaño que por otra parte es más que suficiente para cocinar dos o tres días si no derrites nieve.

Cuenta con dos asas abatibles que se pliegan hacia los laterales para transportarlo, por lo que en principio no es necesario llevar pinzas, ahorrándonos otros 30 gr de peso (y ya van 80 gr entre cazo y pinzas). La mala conductividad del calor del titanio puede hacernos creer que no es necesario que las asas lleven material aislante, pero en realidad no es así: cuando la comida empieza a hervir se calientan bastante, por lo que hay que tener cuidado al cogerlas para no quemarse. Creo que podían haber forrado con material aislante por lo menos de la mitad de las asas hacia arriba sin peligro de que el aislante se quemara, para ganar comodidad de uso. De momento habrá que seguir utilizando un guante, pañuelos o similares para protegernos de quemaduras.

Un buen detalle de diseño es el pitorro que convierte el cazo en una jarra. De esta manera es mucho más sencillo llenar una botella de agua si hemos derretido nieve para hacer agua que si el cazo no tuviera esa hendidura en el borde, y es que el diseño de este cazo cumple a la perfección con la máxima del minimalismo: “Hacer más con menos” ya que sirve como jarra, transporte de la bombona y hornillo y, por supuesto, cocinar.

La tapa se encaja en el cazo (vamos que no se cae si lo ponemos boca abajo) para transportar el conjunto de una sola pieza, por lo que no necesitamos ni gomas ni artilugios parecidos. Cuenta con un asa abatible con material aislante para poder manipularla sin quemarnos, que se encaja perpendicular a la tapa para que el plástico aislante no la toque y no se derrita. Además tiene un pequeño agujero que nos permitirá utilizarla como escurridor de pasta (otra función más) y para evitar que la tapa salte debido a la presión de la cocción de la comida. Sobra comentar que siempre es recomendable utilizar la tapa para acelerar la cocción de los alimentos y ahorrar combustible.

Otra pega de los cazos de Titanio es la mala conductividad del material. Esto hace que sólo la parte en contacto directo con la llama transmita el calor a la comida que estamos cocinando, o dicho en otras palabras: que la comida se pega que da gusto. Hay que tener cuidado (en serio) de cocinar a fuego lento y remover constantemente la comida para que no se pegue en el fondo del cazo porque luego cuesta bastante eliminar lo quemado y deja un sabor bastante desagradable. Tampoco ayuda mucho a este problema que el cazo no disponga de tratamiento antiadherente, supongo que para ahorrar peso y no encarecer todavía más el producto.

En resumen, es un cazo ideal para dos o tres personas como mucho a las que el ahorro de peso les importa más que una comida elaborada. Además es lógico, porque por un lado la capacidad del cazo tampoco es que dé para cocinar mucho más que un sobre de pasta, sopa o liofilizados y por otro, es un poco ilógico gastarse un dineral en un cazo para ahorrar 80 gr de peso y luego llevar una comida “poco ortodoxa” y pesada para la actividad que estás realizando.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Trípode Para Trangia

Desde que descubrí los hornillos de alcohol hechos a mano, mi obsesión siempre ha sido crear un sistema de cocina (quemador, trípode y paravientos) que pudiera ser transportado dentro del propio cazo utilizado para cocinar, de tal manera que todos los bártulos de cocina quedaran protegidos y a salvo de golpes. Merecía la pena indagar en este tipo de sistema que pesaba unos 20 gr, trípode y paravientos aparte.

Descubrí este tipo de hornillos de la mano de viajar a pie quien en su página web, además de mostrar su propio hornillo hecho a mano, tenía un enlace a la piedra filosofal de los hornillos de alcohol, la página de Zenstoves (de visita obligada). En esta última, además de ejemplos de todo tipo de diseños de hornillos, hay una gran variedad de modelos de paravientos y trípodes, pero lo malo es que ninguno me acababa de encajar. Un día navegando en busca de trípodes, di con una página (actualmente no la encuentro, por lo que no puedo poner el enlace, lo siento) que tenía un diseño de trípode plegable que se asemejaba bastante a lo que yo buscaba: era sencillo, plegable y fácil de fabricar, así que me puse manos a la obra a ver si lo podía construir yo mismo.

Los materiales son bastante sencillos de encontrar porque sólo se necesitan tres radios de bicicleta (te los regalan en cualquier taller) y dos trozos de tubo de aluminio de 8 mm de diámetro exterior y 1 mm de grosor (que se compra en cualquier centro de bricolaje en barras de 1 m).

Lo primero es cortar dos trozos de tubo de unos 5 cm, en mi caso, y aplastarlos un poco porque el diámetro interior del tubo es tan pequeño (tan sólo 6 mm) que si no los radios no entrarían. Para ello lo mejor es utilizar un tornillo de banco, pero como en el primer modelo que fabriqué no tenía, lo tuve que hacer a golpe de martillo. Con un poco de paciencia y cuidado se consigue así también, pero lo más rápido y sencillo es lo del tornillo de trabajo porque no se tarda nada y queda mucho mejor.

Una vez que tenemos los dos tubos aplastados lo siguiente es dar forma a los radios como se aprecia en la fotografía para formar el trípode. Con unos alicates normales se hace bien, aunque lo mejor es utilizar unos de punta fina para que al doblar los radios no queden holguras que más tarde puedan desestabilizar el cazo.

Otro modelo que se puede fabricar consiste en utilizar sólo un tubo de aluminio y dos radios para conseguir un trípode en forma de “V” (así es como venía en la web) pero yo me decanté por el de tres radios por si utilizaba una sartén de gran diámetro y tenía que utilizar el trípode como aparece en la foto. Además no se ahorra tanto peso al hacerlo en “V” porque el mío sólo pesa 22 gr frente a los 13 gr de este modelo y sin embargo se gana bastante estabilidad a la hora de cocinar. Desde luego, con lo poco que se tarda en fabricarlos, lo mejor es hacerse los dos y elegir el más adecuado para cada ocasión.

Hasta ahora no he hablado mucho de medidas porque creo que lo interesante es que cada usuario ajuste el tamaño del trípode a su cazo para poder llevarlo dentro de él. Eso en cuanto a la longitud del lado del triángulo, porque lo que sí que es importante según los expertos es que las patas tengan una longitud tal que eleven el cazo más o menos una pulgada (2,54 cm) por encima del hornillo para que la llama sea lo más eficiente posible. Eso en teoría, porque el mío (de 10 cm de lado del triángulo y 5,5 cm de alto) separa el cazo sólo unos 1,5 ó 2 cm y funciona realmente bien. Lo hice así de alto porque el cazo es de 5,5 cm de alto, lo que me obligó a fabricarme un paravientos de más o menos esa altura y por consiguiente un trípode también de esa altura.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Cubiertos de Policarbonato Quechua

Normalmente, las marcas de decathlon (quechua en montaña, Kalenji en atletismo, etc.) nos suelen ofrecer productos baratos no muy técnicos con una buena relación calidad-precio. Sin embargo en algunas ocasiones me sorprenden con algún producto que sencillamente destaca tanto por su utilidad como por su calidad. Este es el caso de los cubiertos de policarbonato quechua, que además de ser buenos son baratos.

Tengo que admitir que me suelo decantar por las marcas conocidas cuando busco algún producto técnico, pero tras mucho buscar, simplemente no encuentro unos cubiertos de alguna marca “de prestigio” que convenzan más que éstos ya que al estar separados son bastante polivalentes. En carreras de dos o tres días de duración, donde sabes perfectmante lo que vas a tener de comida, te las puedes apañar para comer pasta y sopas que sólo necesiten la cuchara. En estancias más largas quizá sea necesario llevar también el tenedor, lo que apenas incrementará el peso del equipo.

Están fabricados en policarbonato, un plástico muy resistente que además los otorga una gran ligereza de tan sólo 11 gr por cubierto. Pero además el policarbonato ofrece una gran ventaja respecto al acero, aluminio o titanio ya que no ralla el material antiadherente con que cuentan algunos cazos y sartenes, permitiendo que duren mucho más. Cuando me compré el cazo de Ferrino antiadherente (del que ya haré un artículo) cociné con los cubiertos de metal que traía el set y lo único que conseguí fue deteriorar el material, que tras pocos usos se fue desprendiendo poco a poco. Sin embargo, compañeros con cazos similares (también marca quechua) que utilizan los cubiertos de plástico no han tenido ese problema.

Vienen con un práctico mosquetón de 6 gr también de policarbonato para mantenerlos siempre juntos o colgarlos de algún enganche de la mochila para tenerlos siempre controlados, lo que yo agradezco ya que no me caben dentro del cazo que suelo llevar. Y es que aunque son bastante compactos (unos 17 cm), no lo son lo suficiente como para llevarlos dentro de un cazo de 0,85 litros, cosa que realmente no me importa mucho, ya que si entraran serían (para mi gusto) demasiado cortos y te podrías quemar al cocinar.

Por ponerles alguna pega, yo eliminaría el cuchillo del set, aunque por el precio que tiene, no me importa mucho pagarlo aunque luego no lo utilice. Como es de plástico, no corta mucho y llevar a la montaña un cuchillo que no corta y por otro lado una navaja que sí lo haga va en contra de la ética del minimalismo “hacer más con menos”. Tampoco estaría mal un diseño como el del Spork XM de “Light my fire” (16 gr y 3,99 $) o como el de “FireLite” (8,2 gr y 12,99 $) aunque sinceramente creo que para el poco peso que te ahorras no merece la pena andar con estos diseños tan poco “ortodoxos” que además son más caros.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Funda Porta Tarjetas de Control

Cuando empecé a correr carreras de orientación llevar la dichosa tarjeta de control siempre era un pequeño calvario, no me apañaba: si la llevaba en la mano se me caía y si la llevaba en la misma funda que el mapa, cuando “picaba” tenía que volver a recolocarme el mapa para ver el siguiente punto de control, un rollo sobre todo con mapas en DIN-A3. Había visto en algunas carreras a corredores que las llevaban en unas fundas de plástico que se enganchaban con una goma en el pulgar, pero se compraban en carreras de la liga nacional y yo necesitaba una urgentemente, así que me puse a diseñar un apaño casero.
Un día mientras compraba material de oficina vi una posible solución: unas fundas de plástico para guardar DIN-A4 a más o menos 50 céntimos la unidad (marca Esselte), y que encima eran bastante más rígidas que las normales. Como las tarjetas son de menos de 10x21 cm y estas fundas eran para DIN-A4 (21x29,7 cm) me entraban de sobra. Además, necesitaba una funda algo rígida porque la idea era hacer una especie de sobre con solapa ya que no tenía otra manera de hacer el cierre de la funda para que la tarjeta no se saliera.

Para la fabricación marqué en la parte inferior de la funda (para tener tres lados cerrados) unos 12 cm: 10 cm para la tarjeta y 2 cm para la solapa del “sobre” y lo corté con un cúter. Ahora tocaba la parte un poco más delicada de toda la construcción: cortar sólo uno de los dos plásticos de la solapa para que el que queda actúe como cierre. No es nada complicado porque si se utiliza un trozo de cartón debajo del plástico, seguro que sólo cortáis el que queréis.

Una vez eliminado el plástico redondeé el que quedaba para que se pudiera deslizar dentro del sobre con mayor facilidad y lo doblé para que cogiese forma de sobre. Para llevar la funda utilicé un cordón de esos que se utilizan para llevar el móvil colgado de la muñeca, para lo que tuve que hacerle un pequeño agujero a la funda para que pasase el cordón. Como el agujero lo tuve que hacer demasiado pegado al borde de la funda, lo reforcé un poco con pegamento alrededor antes de perforar la funda.

Con esta sencilla ñapa me aseguré de que no perdería la tarjeta de control aunque la soltara para apartar una rama, subir a una piedra o algo así.

viernes, 22 de agosto de 2008

Tienda Raid de Coleman

La Raid es una tienda que cumple perfectamente su objeto principal: dar cobijo en carreras tipo Raid con un peso mínimo que ronda los 980 gr. según catalogo y con un precio de unos 120 €. Es sin duda, una de las mejores tiendas en relación peso-precio que podemos encontrar con cierta facilidad en el mercado Español.
Tiene un diseño bastante logrado gracias al cual se pliega sobre si misma para el transporte gracias a un bolsillo de malla situado en el suelo, quedando un bulto de un bastante pequeño y compacto. Las varillas son de aluminio y una vez desmontadas también se guardan en el mismo bulto, lo que simplifica el transporte.
Sus dimensiones montada son bastante justas, sin espacio para lujos, aunque suficientes para dos personas de tamaño medio, eso sí, sin contar con el material, que no entra dentro de la tienda a no ser que sea realmente reducido, lo que puede ser un problema si llueve y se tiene que quedar fuera.
El montaje resulta muy sencillo y rápido, quedando perfectamente estirado el tejido sin necesidad de muchos ajustes gracias en parte a la forma en “U” de las varillas que ayudan a moldear las paredes de la tienda. Lo más complicado es conseguir que las varillas queden bien sujetas debido al sistema de enganche: una tira de velcro al final del carril de tela, que si no se ajusta bien, se puede despegar debido al movimiento dentro de la tienda. Creo que en la versión posterior se corrigió dicho fallo con un sistema de enganche más tradicional (una cinta con un agujero donde se introduce el extremo de la varilla) y yo intentaré hacerle una ñapa parecida a mi versión.
Cuando me la compré, lo primero que hice fue comprar un juego de clavos porque los que trae de serie la verdad es que no ofrecen mucha confianza (miden sólo unos cinco centímetros) sobre todo teniendo en cuenta que la tienda no es autoportante y depende de la integridad los vientos para su montaje. Los diez clavos de aluminio (90 gr en total) me costaron 18 €, una inversión que debería evitarse tratándose de una tienda que cuesta 120 € y de una marca como Coleman, que estoy seguro que puede ofrecer un diseño de clavos mucho mejor sin necesidad de incrementar sustancialmente el precio y el peso final.
Otro cambio que realicé fue el de los vientos más o menos por la misma razón que los clavos: los de serie no me ofrecían mucha confianza. Los vientos que trae la tienda están fabricados con cordino de 2 mm, que seguro que es suficiente para asegurar la tienda, pero creo que se pueden llegar a degradar demasiado rápido y como ya he comentado, sin clavos y vientos no se puede montar la tienda. Con este cambio el peso no creo que aumente mucho y sin embargo se gana en tranquilidad. Tengo que admitir que aunque el cambio de los clavos es realmente necesario, los vientos los cambié más por antojo personal y se puede funcionar perfectamente con ellos.
Aconsejo por lo tanto llevar siempre un viento de recambio y uno o dos clavos de más (la tienda necesita nueve) para evitar sorpresas desagradables.
Todavía no he tenido la "suerte" de probarla con lluvia, por lo que no puedo opinar de su impermeabilidad, aunque en principio los 3.000 mm del tejido del techo y los 8.000 mm del suelo deberían ser suficientes.
Al ser monotecho, la tienda condensa mucho a pesar de las ventilaciones que tiene en el lado de la cabeza. Por la mañana el techo está repleto de gotas que caen encima del saco si se agita el techo, por lo que hay que tener cuidado para que todo se mantenga seco. Es de agradecer la mosquitera de la puerta, que permite dormir con la puerta abierta (disminuyendo la condensación) sin que entren insectos si la climatología lo permite. Cuenta con el típico bolsillo interior para guardar el reloj o el frontal pero, a diferencia de otras tiendas que tengo, cuelga de una esquina encima de la cabeza en vez de estar cosido a un lateral por lo que si duermen dos personas, lo mejor es recogerlo con un imperdible, ya que cuelga directamente en la cara de la persona que duerme en el lado sin puerta.
En definitiva, la Raid es una tienda más pensada para carreras con pocos vivacs que para travesías largas a no ser que duerma una persona sola. Su principal baza es lo poco que pesa y ocupa en la mochila, no la comodidad ni el espacio interior.