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martes, 27 de enero de 2009

Cintas Express Especiales

Además de las cintas express que hemos analizado anteriormente y que podemos considerar como estándar (dos mosquetones contrapeados con un anillo de cinta cosida) existen muchos otros tipos de cintas no tan convencionales pero igualmente útiles que debemos considerar para completar nuestro juego de cintas. Voy a intentar explicar lo mejor posible las que yo he utilizado y enumerar algunas (como las cintas largas de aro cosido) que no he tenido oportunidad de probar exhaustivamente pero que igualmente son bastante útiles.

Lo malo de este tipo de cintas es su elevado precio: como por lo general hay que comprar los mosquetones por un lado y la cinta o aro cosido por otro, el precio puede ser incluso el doble que el de las cintas express premontadas. Sin embargo merece la pena tener alguna de estas "joyas" en determinadas ocasiones.

Cintas con mosquetones de seguro: Este tipo de cintas express es bastante útil para asegurar pasos complicados en los que existen muchas probabilidades de caer repetidas veces o pasos en los que si la cuerda se saliera de la cinta estaríamos en un gran apuro, como pueden ser caídas cercanas al factor dos, caídas sobre repisas, alejes, etc. En este caso se utilizan mosquetones de forma similar a los de cualquier cinta express, pero con cierre de rosca. Es importante que el cierre sea de rosca y no automático, de bayoneta o similares porque complica bastante el chapaje. La longitud de la cinta puede ser la que estimemos más oportuno. En la imagen, una cinta de 17 cm de Petzl con dos mosquetones de rosca.

Cintas largas de aro cosido: Se utilizan sobre todo en escalada "clásica", donde se pueden utilizar tanto como cintas express convencionales (si la cinta está convenientemente recogida), o como cintas largas desenrollando la cinta o para efectuar puentes de roca o hielo dependiendo el caso. Además, si el aro es lo suficientemente largo se puede emplear para hacer reuniones, cabos de anclaje, etc. Vamos, que es un tipo de cinta muy polivalente. En la imagen, una cinta con aro de 120 cm (un poco largo, la verdad).

En el siguiente cuadro (cortesía del catálogo de Petzl) se muestra como convertir una cinta corta en larga y viceversa.



Cintas cortas de aro cosido: Este tipo de cintas bien se podrían considerar como un subapartado del anterior tipo de cintas, pero prefiero ponerlo aparte por su especial utilidad en escalada en hielo. A diferencia de las anteriores, en este caso utilizaremos aros de 30-50 cm doblados a la mitad, con lo que tenemos una cinta express de 15-25 cm, muy útil si escalamos en cascadas no muy rectas para evitar roces excesivos de las cuerdas o tener bien separados las cuerdas dobles si alternamos chapajes. En caso de que un tornillo de hielo no entre del todo o exista la posibilidad de hacer un puente de roca o hielo, podemos desdoblar el aro y realizar un nudo de alondra, un ballestrinque o un nudo corredizo simple, según nos resulte más sencillo. En la imagen, dos cintas con aro de 30 cm doblados a la mitad.

Briconsejo: Esta maniobra de hacer un nudo de alondra a un tornillo no es que sea lo más complicado del mundo, pero conviene entrenarla a pie de cascada. Hay que tener en cuenta que una vez metido en faena hay que colocar el tornillo, sacar uno de los dos mosquetones de la cinta, anudar el tornillo y pasar la cuerda, todo esto con una sola mano, guantes gordos y el antebrazo del que estamos colgados a flor de piel...

Cintas disipadoras: En escalada en hielo es muy recomendable este tipo de cintas, ya que la calidad de los seguros no siempre es óptima debido al estado del hielo y a la colocación del propio tornillo. Si además la cascada es de varios largos, esta recomendación de llevarlas se convierte en una obligación. En este tipo de situaciones son imprescindibles para asegurar el primer y segundo tornillo tras salir de la reunión para evitar una posible caída de factor dos, con las consecuencias que puede acarrear para la integridad de la cordada. En serio, un par de disipadoras son imprescindibles para nuestra seguridad. En el mercado existen toda una serie de modelos que se desgarran ante unas determinadas cargas, hay que valorar la carga máxima que queremos que nuestra cinta aguante antes de comenzar a desgarrarse.

Briconsejo: Aunque por suerte a mi nunca me ha pasado, parece ser que al desgarrarse, las cintas disipadoras pueden provocar vibraciones en los mosquetones (sobre todo en el de abajo) que pueden hacer que éstos se abran, con el consiguiente riesgo de rotura. Para minimizar este efecto lo más aconsejable sería montar este tipo de cintas con al menos el mosquetón de abajo con gatillo de alambre.

Cintas de Reunión: En escalada deportiva, con descuelgues a prueba de bombas, es muy común utilizar dos cintas express contrapeadas para montar una reunión en vez típico triángulo de fuerzas del tipo que sea. Para que esta maniobra ofrezca todas las garantías es necesario que las cintas vayan montadas con mosquetones de seguro (mejor si son de rosca) tanto arriba como abajo, que las cintas sean suficientemente largas (las de 25 cm de Petzl van de lujo) y que ambas tengan la misma longitud. Vamos a analizar el por qué de los tres factores comentados:

  • Si tenemos mosquetones de seguro podemos utilizar una cinta (si ésta es suficientemente larga) como cabo de anclaje para montar el descuelgue una vez hemos terminado la vía. Así no hace falta cargar con tanto material. ¡Es muy importante cerrar bien los seguros de los mosquetones! En caso contrario, si nos giramos (por ejemplo para hablar con el asegurados) el cierre podría abrirse y caernos. En serio, es muy peligroso.


  • Si las cintas son de unos 25 cm y les sumamos la longitud de ambos mosquetones, teniendo en cuenta que la separación entre anclajes en los descuelgues es de unos 30-50 cm, conseguimos un triángulo de un ángulo bastante aceptable que transmitirá las cargas a ambos seguros. Además, con una cinta de más de 30 cm, tenemos un cabo de anclaje medianamente largo. No es muy recomendable hacer un empalme con las dos cintas del descuelgue para ganar longitud, ya que a este montaje se le conoce como "la cadena de la muerte". Son 6 las cosas que pueden fallar: cuatro mosquetones y dos cintas, así que mejor no hacerlo.


  • Si el descuelgue consta de un sólo punto de anclaje, lo mejor es que las dos cintas sean de igual longitud. Si son diferentes la cuerda rozará contra la cinta más larga, lo que incrementará el desgaste innecesario tanto de la cuerda como de la propia cinta.

Briconsejo: Si somos unos escaladores lo suficientemente experimentados, podemos ahorrar bastante tiempo montando el descuelgue de la siguiente manera (diagrama cortesía de Petzl):



Al subir nos anclamos con una de las cintas de seguro, pasamos la cuerda por el descuelgue, hacemos el ocho y lo atamos al mosquetón que tenemos en el anillo ventral. Deshacemos el ocho del arnés, recogemos las cintas y para abajo. Sin embrago, esta maniobra es muy peligrosa si no se tienen las ideas suficientemente claras, por favor, ensayadla en el suelo supervisados por alguien que sepa hacerla hasta con los ojos cerrados, va en serio.

Cintas para top-rope: Si vamos a escalar de modo intensivo en top-rope lo mejor para nuestra cuerda es minimizar su roce con los mosquetones de la reunión. Además de instalar una típica polea, la firma británica DMM nos ofrece una alternativa bastante curiosa: el mosquetón de seguro revólver, con un peso de tan sólo 64 grs, una impresionante resistencia longitudinal de 24 KN y tres tipos de cierre: rosca, automático y bayoneta. Este mosquetón cuenta con una mini polea de 10 mm de diámetro que soporta cargas de hasta 10 KN antes de quedar inservible, lo que no afectaría a la integridad del mosquetón, que seguiría resistiendo los 24 KN. Lo malo (a parte de su elevado precio, claro) es que la polea sólo sirve para una cuerda, lo que restringe su uso a la escalada deportiva o a la realización de polipastos, ya que muy poca gente está dispuesta a desembolsar tal cantidad de dinero para quitar algo de roce utilizando el revólver en cintas express convencionales.

Briconsejo: Si hacemos unas cintas de reunión con el mosquetón de abajo de polea, tenemos un sistema bastante polivalente para montar descuelgues en deportiva. Aunque no se haga un uso intensivo de este sistema en top-rope evitaremos algo de desgaste a nuestras preciadas cuerdas en su posición más desfavorable: cargadas con el peso del escalador mientras baja de la vía y con un ángulo de 180º en el descuelgue.

Cintas con maillón: Este tipo de cinta se utiliza tanto en rocódromo para enseñar, como en vías duras (esas en las que sabes que nadie te las va a robar) para probar ese paso en el que sabes que te vas a caer. Son muy parecidas en uso a las cintas de seguro, pero algo mas robustas debido al maillón que se utiliza para anclarlas a la pared. Lo malo es que son mucho más delicadas de colocar que las de seguro puesto que hasta que el maillón no está bien cerrado no nos debemos colgar de la cinta y encima son mucho menos polivalentes. Un caso especial de este tipo de cintas es la 90 gradi de Salewa, con el mosquetón de abajo girado 90º para que quede perpendicular a la pared y así facilitar el chapaje cuando estamos aprendiendo. En la imagen, dos cintas con maillón de Faders.

Con esto hemos hecho un rapaso bastante amplio de las cintas express menos "ortodoxas". Sé que se quedan algunas en el tintero (como la Frog de Kong) y espero poder actualizar este artículo incluyéndolas cuando las haya probado a fondo.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Tornillos de Hielo

Todo el mundo que empieza con la escalada en hielo sabe que elegir los tornillos de hielo es una tarea de lo más complicada. Cuestan un dineral y encima nuestra seguridad depende directamente de ellos, por lo que no es una decisión para tomar a la ligera. Cuando yo empecé, me aseguré de preguntar a la mayor cantidad de gente posible: conocidos, foros de internet y gente a pié de vía y todos coincidían en una cosa: los mejores tornillos son los de manivela integrada. En cuanto al modelo existían dos opiniones mayoritarias, los partidarios de los Charlet-Moser y los de Black Diamond, así que decidí comprarme las dos marcas más recomendadas y decidir por mi mismo cuáles me gustaban más.
Otro problema diferente es el de las medidas de los tornillos. La medida estándar sería la de 16 cm para progresar pero no puede faltar uno de 13 cm para hielo fino y otro de 22 cm para hacer puentes de hielo. En particular, mi juego de nueve tornillos y un pitón de hielo está formado por los siguientes:
- 2 Laser Sonic de 13 cm (165 gr)
- 2 Turbo Ice Express de 16 cm (157 gr)
- 2 Laser Sonic de 17 cm (183 gr)
- 2 Turbo Ice Express de 19 cm (168 gr)
- 1 Turbo Ice Express de 22 cm (181 gr)
- 1 Spectre Ice Piton (130gr)

Lo que todavía no he decidido es si este año añadiré un tornillo de 10 cm para aseguramiento precario, ahora que el nuevo ice express ya está homologado para caídas (el antiguo modelo no y el Charlet-Moser tampoco) o cogeré otro de 13 cm y si la cosa está fea lo estrangulo con la cinta plana haciéndole una gaza.
El pitón de hielo se utiliza para hielo extremadamente fino o para fisuras heladas. Es un aseguramiento más psicológico que real porque realmente no está homologado para caídas y la verdad es que da la sensación de que se va a salir si te caes, pero si no cabe otra cosa, te tienes que fiar y punto. Lo bueno del modelo de BD es que tiene cinta larga, con lo que se puede evitar que la cuerda haga zigzag en ese seguro. Desde luego, yo dejaría su compra para lo último, ya que si estás empezando tampoco te vas a metes en vías que no se puedan asegurar con tornillos.

Por hacer un resumen, tengo que decir que en general prefiero los Black Diamod a los Charlet-Moser, pero mejor paso a contaros por qué. Para empezar, como se puede observar en la tabla (con pesos reales, no los de la web) los Black Diamond ganan (y por mucho) en el apartado del peso ya que son bastante más ligeros que los Charlet-Moser (sólo hay que comparar el de 16 con el de 17 para hacerse una idea), algo muy importante cuando llevas el juego completo.

Una vez colocados en el arnés, los BD son más fáciles de identificar debido al código de colores que aplican a la manivela (el azul es el de 16, el gris el de 19 y así sucesivamente) por lo que no tienes que estar comparando los tornillos entre sí para ver cuál es la longitud adecuada que quieres sacar del portamaterial. Como yo sólo tengo dos longitudes de ChM (13 y 17 cm) marqué con esparadrapo los más cortos para diferenciarlos.

Los DB son algo más fáciles de sacar de los portamateriales (en mi caso los caritool de Petzl) ya que la chapa no gira sobre sí misma, por lo que cogiendo el tornillo y girándolo se extrae fácilmente del mosquetón sin tener que estar sujetando la chapa específicamente para que esta no gire en la maniobra.

En cuanto a la penetración en el hielo ambos tornillos son increíbles, con media vuelta de muñeca se quedan sujetos al hielo, aunque para mi gusto el BD muerde entes el hielo.

En el roscado es donde el BD es claramente superior al ChM. Su diseño de manivela es mucho más cómoda (sobre todo la nueva versión ligeramente cónica) que el diseño de “chapa” giratoria de ChM. Mientras que la manivela del BD permite roscar el tornillo tanto cogiéndola con los dedos como apoyando la palma de la mano si el hielo es muy duro, la chapa giratoria sólo permite roscar cogiéndola con los dedos, lo que es un problema cuando llevas cubre-guantes de gore (no muy ajustados) ya que se enganchan y la manivela queda inutilizada.

A la hora de “chapar” el tornillo también prefiero el BD al Chm ya que como la chapa gira, en ocasiones, cuando estás realmente “pillado”, cuesta un poco pasar el mosquetón y es que no es tan sencillo chapar con guantes gordos como parece a simple vista. Lo bueno de ambos diseños de manivela es que ninguno de ellos molesta cuando chapamos, el BD porque es muy compacto y en el ChM la manivela sencillamente no existe.

Hasta aquí, parece que los tornillos de ChM son un poco “castaña”, pero no es así, son unos muy buenos tornillos y al quitarlos de la pared se nota. Mientras que el DB se tiene que deschapar para sacarlo, con los ChM se puede utilizar la propia cinta para ello. No es tontería, importa mucho. Para sacar el BD tienes que quitar la chapa, sacar la manivela, desenroscar y estar atento en las últimas vueltas para que no se te caiga. Con el Chm agarras la cinta y desenroscas con ella, por lo que es imposible que se te caiga si haces la maniobra rápidamente.

En el transporte y almacenaje también destacan los ChM y con nota. Los Iceflute son la bomba de cómodos y seguros: se pueden colgar de un cinturón en grupos de cinco, impiden que las roscas sufran desperfectos al impactar los tornillos entre sí o con otro material y es imposible que los tornillos se caigan por accidente. Cada uno pesa 27 grs pero desde luego que merecen la pena.
En lo que se refiere al precio, creo que en este caso no debería ser un factor que condicionase en exceso la compra de uno u otro modelo, ya que están más o menos a la par. Un ChM viene a costar unos 4 ó 5 € más caros que los BD, pero con el Iceflute incluido. Si lo tenemos que adquirir aparte (unos 25 €) los dos modelos se quedan igual de precio.

En resumen, lo mejor es comparar por uno mismo los dos modelos para ver con cual nos “apañamos” mejor. Aunque yo prefiero los BD por las razones que he expuesto, tengo compañeros fieles a sus ChM porque como he dicho, también son unos tornillos excelentes y además, para gustos los colores.

Para no extenderme tanto con este artículo ya escribiré otro específico para hablar del mantenimiento de los tornillos (fundamental para que funcionen correctamente) y demás material de hielo (piolets y crampones), porque creo que el tema da para mucho.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Tabla Para Crampones

Uno de los mayores temores que todos tenemos cuando llevamos los crampones en la mochila es que pinchen cualquier prenda que llevemos dentro de ésta. En el mercado hay toda una serie de bolsas hechas de materiales tipo cordura que nos pueden salvar de la mayor parte de pinchazos, siempre y cuando la propia bolsa no se pinche debido a la presión.

Estuve pensando en cómo llevar los crampones de tal forma que ocuparan lo menos posible, tuviera la certeza de que no iban a pinchar nada dentro de la mochila y que no se disparase el peso. Encontré un material perfecto para esta ñapa, el poliestireno extruido. Se trata de una especie de corcho de ese empleado para embalar equipos electrónicos, pero que no suelta bolitas cuando se corta o trabaja con él, ya que no está formado por bolitas, sino que es una pieza entera. Es una plancha de color amarillo o azul con diferentes grosores y que como su homólogo de color blanco no pesa nada, aunque es mucho más resistente que él. Se puede encontrar en cualquier almacén de material de construcción por un precio de unos 4,50 € el metro cuadrado, un chollo.
La fabricación de la tabla no puede ser más sencilla. Se coloca un crampón pinchándolo en el corcho.
Con un cuchillo bien afilado y de filo largo y ancho, se corta un rectángulo alrededor de él dejando uno o dos centímetros todo alrededor del crampón.
Luego, con un trozo de lija se pueden redondear los cantos para que no se rompan con el uso y se pueden practicar los pertinentes rebajes en la superficie para que el crampón asiente perfectamente en la tabla.
Ahora sólo nos queda colocar el otro crampón, pero orientando las puntas frontales hacia la parte de atrás del otro. Así conseguimos que las puntas de uno no choquen con las del otro y que el corcho sólo necesite un grosor igual a la longitud de las puntas de los crampones.
Una modificación que estoy pensando es recubrir los bordes con cinta americana para que no se deterioren con el uso, lo que no aumentará casi nada el peso total de la tabla pero que la hará mucho más duradera.

Ahora podemos estar completamente seguros de que nuestros crampones no van a volver a agujerear nada del material de la mochila, ni a ésta, aunque nos sentemos directamente sobre ella.