miércoles, 17 de septiembre de 2008

Trípode Para Trangia

Desde que descubrí los hornillos de alcohol hechos a mano, mi obsesión siempre ha sido crear un sistema de cocina (quemador, trípode y paravientos) que pudiera ser transportado dentro del propio cazo utilizado para cocinar, de tal manera que todos los bártulos de cocina quedaran protegidos y a salvo de golpes. Merecía la pena indagar en este tipo de sistema que pesaba unos 20 gr, trípode y paravientos aparte.

Descubrí este tipo de hornillos de la mano de viajar a pie quien en su página web, además de mostrar su propio hornillo hecho a mano, tenía un enlace a la piedra filosofal de los hornillos de alcohol, la página de Zenstoves (de visita obligada). En esta última, además de ejemplos de todo tipo de diseños de hornillos, hay una gran variedad de modelos de paravientos y trípodes, pero lo malo es que ninguno me acababa de encajar. Un día navegando en busca de trípodes, di con una página (actualmente no la encuentro, por lo que no puedo poner el enlace, lo siento) que tenía un diseño de trípode plegable que se asemejaba bastante a lo que yo buscaba: era sencillo, plegable y fácil de fabricar, así que me puse manos a la obra a ver si lo podía construir yo mismo.

Los materiales son bastante sencillos de encontrar porque sólo se necesitan tres radios de bicicleta (te los regalan en cualquier taller) y dos trozos de tubo de aluminio de 8 mm de diámetro exterior y 1 mm de grosor (que se compra en cualquier centro de bricolaje en barras de 1 m).

Lo primero es cortar dos trozos de tubo de unos 5 cm, en mi caso, y aplastarlos un poco porque el diámetro interior del tubo es tan pequeño (tan sólo 6 mm) que si no los radios no entrarían. Para ello lo mejor es utilizar un tornillo de banco, pero como en el primer modelo que fabriqué no tenía, lo tuve que hacer a golpe de martillo. Con un poco de paciencia y cuidado se consigue así también, pero lo más rápido y sencillo es lo del tornillo de trabajo porque no se tarda nada y queda mucho mejor.

Una vez que tenemos los dos tubos aplastados lo siguiente es dar forma a los radios como se aprecia en la fotografía para formar el trípode. Con unos alicates normales se hace bien, aunque lo mejor es utilizar unos de punta fina para que al doblar los radios no queden holguras que más tarde puedan desestabilizar el cazo.

Otro modelo que se puede fabricar consiste en utilizar sólo un tubo de aluminio y dos radios para conseguir un trípode en forma de “V” (así es como venía en la web) pero yo me decanté por el de tres radios por si utilizaba una sartén de gran diámetro y tenía que utilizar el trípode como aparece en la foto. Además no se ahorra tanto peso al hacerlo en “V” porque el mío sólo pesa 22 gr frente a los 13 gr de este modelo y sin embargo se gana bastante estabilidad a la hora de cocinar. Desde luego, con lo poco que se tarda en fabricarlos, lo mejor es hacerse los dos y elegir el más adecuado para cada ocasión.

Hasta ahora no he hablado mucho de medidas porque creo que lo interesante es que cada usuario ajuste el tamaño del trípode a su cazo para poder llevarlo dentro de él. Eso en cuanto a la longitud del lado del triángulo, porque lo que sí que es importante según los expertos es que las patas tengan una longitud tal que eleven el cazo más o menos una pulgada (2,54 cm) por encima del hornillo para que la llama sea lo más eficiente posible. Eso en teoría, porque el mío (de 10 cm de lado del triángulo y 5,5 cm de alto) separa el cazo sólo unos 1,5 ó 2 cm y funciona realmente bien. Lo hice así de alto porque el cazo es de 5,5 cm de alto, lo que me obligó a fabricarme un paravientos de más o menos esa altura y por consiguiente un trípode también de esa altura.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Cubiertos de Policarbonato Quechua

Normalmente, las marcas de decathlon (quechua en montaña, Kalenji en atletismo, etc.) nos suelen ofrecer productos baratos no muy técnicos con una buena relación calidad-precio. Sin embargo en algunas ocasiones me sorprenden con algún producto que sencillamente destaca tanto por su utilidad como por su calidad. Este es el caso de los cubiertos de policarbonato quechua, que además de ser buenos son baratos.

Tengo que admitir que me suelo decantar por las marcas conocidas cuando busco algún producto técnico, pero tras mucho buscar, simplemente no encuentro unos cubiertos de alguna marca “de prestigio” que convenzan más que éstos ya que al estar separados son bastante polivalentes. En carreras de dos o tres días de duración, donde sabes perfectmante lo que vas a tener de comida, te las puedes apañar para comer pasta y sopas que sólo necesiten la cuchara. En estancias más largas quizá sea necesario llevar también el tenedor, lo que apenas incrementará el peso del equipo.

Están fabricados en policarbonato, un plástico muy resistente que además los otorga una gran ligereza de tan sólo 11 gr por cubierto. Pero además el policarbonato ofrece una gran ventaja respecto al acero, aluminio o titanio ya que no ralla el material antiadherente con que cuentan algunos cazos y sartenes, permitiendo que duren mucho más. Cuando me compré el cazo de Ferrino antiadherente (del que ya haré un artículo) cociné con los cubiertos de metal que traía el set y lo único que conseguí fue deteriorar el material, que tras pocos usos se fue desprendiendo poco a poco. Sin embargo, compañeros con cazos similares (también marca quechua) que utilizan los cubiertos de plástico no han tenido ese problema.

Vienen con un práctico mosquetón de 6 gr también de policarbonato para mantenerlos siempre juntos o colgarlos de algún enganche de la mochila para tenerlos siempre controlados, lo que yo agradezco ya que no me caben dentro del cazo que suelo llevar. Y es que aunque son bastante compactos (unos 17 cm), no lo son lo suficiente como para llevarlos dentro de un cazo de 0,85 litros, cosa que realmente no me importa mucho, ya que si entraran serían (para mi gusto) demasiado cortos y te podrías quemar al cocinar.

Por ponerles alguna pega, yo eliminaría el cuchillo del set, aunque por el precio que tiene, no me importa mucho pagarlo aunque luego no lo utilice. Como es de plástico, no corta mucho y llevar a la montaña un cuchillo que no corta y por otro lado una navaja que sí lo haga va en contra de la ética del minimalismo “hacer más con menos”. Tampoco estaría mal un diseño como el del Spork XM de “Light my fire” (16 gr y 3,99 $) o como el de “FireLite” (8,2 gr y 12,99 $) aunque sinceramente creo que para el poco peso que te ahorras no merece la pena andar con estos diseños tan poco “ortodoxos” que además son más caros.