Para ser sinceros, no es que tuviera mucha fe en un paravientos hecho con papel de aluminio de un envoltorio de pollos asados, pero el bajo coste del recipiente (75 céntimos la pareja) y su rápida y sencilla fabricación (con 10 minutos y un cúter es suficiente) me animaron a probarlo. Además, el peso de este tipo de paravientos (unos 15 gramos) es irrisorio frente a los paravientos hechos con una plancha fina de aluminio o acero, por lo que si nos parece demasiado endeble podéis permitirnos el lujo de llevar dos, uno de repuesto. De todas formas os aseguro que ya llevo más de dos años con este modelo y todavía sigue funcionando.
Como digo, el único material que necesitamos para fabricarnos el paravientos es un envoltorio de pollos asados. Se puede reciclar uno usado, pero la verdad es que por 32 céntimos podemos hacernos con uno nuevo en cualquier "todo a cien" (mejor dicho "todo a un euro") y así evitamos que huela a pollo chamuscado cada vez que encendamos el hornillo.
Lo primero que hay que hacer el cortar la base del recipiente para que nos quede únicamente la pared de éste. Se puede hacer tanto con unas tijeras como con un cúter si se tiene el suficiente pulso. Una vez hemos retirado la base, precticamos un corte en la pared para que nos quede una larga tira de aluminio.
Ya hemos terminado el paravientos, ahora sólo nos toca probarlo. Lo mejor es dejar la abertura de espaldas al viento para poder dejar el paravientos un poco abierto y que entre el suficiente oxígeno a la combustión. Asimismo, es conveniente no ajustar demasiado el diámetro del paravientos al contorno del cazo que utilicemos por la misma razón. Un síntoma bastante sencillo de detectar de que no entra suficiente oxígeno al hornillo es que la combustión de éste en vez de ser constante, va como "a tirones".
En fin, a cocinarlo bien...